Desalentadoras proyecciones económicas para Puebla en 2026; prevén caída, menor ingreso, despidos e informalidad


Las proyecciones económicas para Puebla en 2026 son ampliamente desalentadoras, pues especialistas anticiparon una caída en la actividad productiva que derivará en menores ingresos para las familias, además de despidos, baja contratación, un incremento de la informalidad laboral e incluso el cierre de empresas, principalmente de menor tamaño.

Esta perspectiva negativa, explicaron, está directamente relacionada con la incertidumbre que enfrenta actualmente el sector empresarial ante un panorama internacional que ha frenado la toma de decisiones. Las tensiones comerciales con Estados Unidos, los ajustes arancelarios y el proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) son factores que mantienen a los inversionistas en un estado de cautela.

Según Juan Alberto Vázquez Muñoz, director de la Facultad de Economía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), los indicadores ya anticipan un escenario complicado para el estado, pues las proyecciones apuntan a un decrecimiento económico de -1.4 por ciento en 2026.

Explicó que esta disminución será una señal clara de debilidad en el dinamismo económico local, ya que representará un retroceso frente a los niveles actuales, que podrían cerrar 2025 con un crecimiento moderado de 0.6 por ciento. Además, implicará un freno significativo en la capacidad de las empresas para sostener operaciones, invertir o generar empleo.

Para él, esta caída provocará una cadena de efectos negativos tanto para trabajadores como para negocios. Entre ellos, destacó la disminución de ingresos, pues muchas empresas recurrirán al recorte de salarios, a la reducción de jornadas laborales o a esquemas de medio sueldo para enfrentar la baja demanda. En los casos más severos —advirtió—, se presentará pérdida total de empleos.

Otro impacto se observará directamente en las empresas, que ante la disminución de ingresos y de actividad económica ajustarán su producción, limitarán inventarios y pausarán nuevos proyectos. Esto reducirá sus ingresos globales y también afectará los de sus directivos, quienes verán una caída en utilidades y bonificaciones, lo que incluso podría poner a algunas compañías en riesgo de cierre.

A ello se suma que la contratación estará seriamente limitada, ya que pocas compañías tendrán planes de expansión o abrirán nuevas vacantes. Esto generará un mercado laboral más estrecho, con mayor competencia por los puestos disponibles y salarios menos atractivos.

“La situación será más aguda de lo que se podría esperar si no se genera certeza en el entorno económico; la incertidumbre frena proyectos nuevos y no contribuye en nada a mejorar la situación del país ni del estado… Lo que se vislumbra para el próximo año es un decrecimiento económico; tendremos un año difícil, con un valor negativo en la actividad productiva”, advirtió.

La informalidad crecerá y el Estado tendrá menos ingresos
En la misma línea, Anselmo Salvador Chávez Capó, economista y catedrático de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), coincidió en que el escenario para 2026 apunta hacia una contracción económica general.

Aseguró que esta situación generará un aumento en la informalidad laboral, ya que muchas personas que pierdan su empleo formal buscarán alternativas para obtener ingresos a través de actividades sin regulación, sin seguridad social y sin protección laboral.

Este fenómeno, añadió, también tendrá efectos en las finanzas públicas, pues la salida de trabajadores y empresas del sector formal reducirá la captación de impuestos, limitando la capacidad del gobierno para cubrir funciones básicas en beneficio de la población.

Lo anterior implicará retos para diversas áreas prioritarias, como salud, educación e infraestructura, que enfrentarán presión presupuestal en un contexto de alta demanda social.

“Quienes no encuentren un trabajo estable tendrán que migrar forzosamente a la informalidad. El Estado recibirá menos recursos y será más difícil sostener servicios de calidad para la ciudadanía… Hablamos de un contexto de contracción económica que hará todavía más complicada la operación gubernamental”, afirmó.

Un panorama adverso que ya se arrastra desde 2025
A este escenario previsto para 2026 se suma un contexto económico que ya ha sido complicado para Puebla a lo largo de 2025, con indicadores que reflejan un deterioro en el empleo, la actividad productiva y la atracción de inversiones, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Durante los primeros nueve meses del año, la calidad del empleo en el estado mostró un deterioro significativo. En ese periodo, se perdieron 19 mil 530 plazas formales, mientras que se generaron 24 mil 064 empleos informales, en comparación con el mismo lapso de 2024, lo que confirma una transición acelerada hacia condiciones laborales más precarias.

Además, en el segundo trimestre de 2025, la actividad económica de la entidad registró una caída anual del 0.7 por ciento, lo que evidenció una desaceleración sostenida en sectores clave de la economía local.

A este panorama se suma el desplome de la Inversión Extranjera Directa (IED), ya que durante los primeros nueve meses de 2025 Puebla captó 876.6 millones de dólares, lo que representó una caída de 63.6 por ciento respecto al mismo periodo de 2024, cuando ingresaron 2 mil 409 millones de dólares.

Esto se debe al contexto internacional
Los especialistas de la BUAP y UPAEP coincidieron en que estas proyecciones desalentadoras tienen un origen claro: la incertidumbre global, particularmente en la relación bilateral entre México y Estados Unidos.

Explicaron que en los últimos meses las tensiones derivadas de la imposición de nuevos aranceles y el próximo proceso de revisión del T-MEC han generado inquietud entre inversionistas nacionales y extranjeros.

Ante este panorama, señalaron, las empresas han optado por actuar con cautela, posponiendo decisiones de inversión, expansiones productivas y contrataciones formales.

“La incertidumbre es el factor fundamental que detiene proyectos. No se tiene certeza de qué hará Estados Unidos y eso genera un freno inmediato… Es un escenario complicado porque no hay claridad sobre qué acuerdos se mantendrán y cuáles podrían modificarse”, subrayaron.

Recomendaciones ante un escenario complejo
Frente a este contexto, los especialistas indicaron que una salida posible exige que México y Puebla generen condiciones de certidumbre suficientes para amortiguar la caída económica. Consideraron necesario impulsar un acuerdo comercial más sólido y previsible que facilite las exportaciones y reduzca la dependencia de insumos extranjeros, además de fortalecer la producción local mediante esquemas de sustitución de importaciones que permitan a las empresas operar con mayor estabilidad.

También destacaron la importancia de consolidar un “Plan México” que brinde una directriz clara a los sectores estratégicos, así como garantizar certeza jurídica para los inversionistas y mejorar las condiciones de seguridad en el país. Sin estos elementos —advirtieron—, será prácticamente imposible atraer nuevos proyectos o retener los ya existentes.

Con condiciones adecuadas se puede evitar que la situación se agrave y, sobre todo, crear un entorno que permita construir estabilidad en el mediano plazo
Concluyeron

por: Javier Zambrano/El Sol de Puebla Fecha: 13 de Diciembre de 2025


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