Hay cinco municipios de Puebla donde muy pocas veces se denuncian delitos ante la Fiscalía General del Estado (FGE), como muestran los números oficiales de los primeros nueve meses de 2025. Estos son Chila de la Sal, Albino Zertuche, Tepemaxalco, Jonotla y Atlequizayan. Pero no están hasta abajo de las estadísticas por falta de hechos ilícitos o violentos, sino porque, cansados de la impunidad, sus habitantes saben que la autoridad no resolverá los crímenes y porque, en unos casos, prefieren hacer justicia por propia mano.
En estas pequeñas poblaciones predomina la desconfianza en las autoridades y los conflictos se resuelven internamente, lo que favorece la impunidad y dificulta la investigación legal.
Los representantes de las administraciones municipales reconocen que la gente prefiere actuar por sí misma antes que esperar la intervención del gobierno. Incluso ellos comparten, en parte, esa misma ideología.
”Si hay un delincuente los agarramos”: regidor de Gobernación de Albino Zertuche
En los límites de Puebla y Guerrero está ubicado el municipio de Albino Zertuche, un lugar que, según el Censo de Población 2020 del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), cuenta con mil 885 habitantes.
Desde su oficina en el Palacio Municipal, el regidor de Gobernación, Pablo Norberto Huerta Ballinas, dijo que la población está muy unida contra la delincuencia porque vive cerca de lugares con alta incidencia delictiva, como Xicotlán y Tulcingo de Valle, donde en febrero del año en curso intentaron incendiar la camioneta de la alcaldesa Marubet Meza Rodríguez.
El funcionario reconoció que los pobladores tienen fama de “violentos”, tras hacerse justicia por propia mano cuando se registraron asaltos en el pasado, porque hubo una temporada, agregó, en que fueron frecuentes. Sin embargo, afirmó que hubo una baja de la incidencia delictiva luego de tomar cartas en el asunto.
Aquí el pueblo está muy unido en cuestión de robos, de violencia, toda la gente se junta cuando hay eso, entonces, ya nos tienen catalogados como muy agresivos cuando suceden cosas así, de asaltos, pues se juntan todos y si hay un delincuente pues se agarra,
dijo en entrevista con El Sol de Puebla.
Añadió que la gente prefiere actuar por sí sola en lugar de esperar la intervención de las autoridades, porque teme que la justicia nunca llegue, exista corrupción o que ellos (los impartidores de justicia) formen parte del problema.
Uno de los pocos casos del municipio que llegó a la FGE demuestra el extenso tiempo que puede tomar una investigación. Un hombre de 26 años identificado como Emmanuel fue vinculado a proceso en 2020 por su presunta responsabilidad en el delito de violación contra una menor de edad, aunque el hecho tuvo sus orígenes en 2014.
Al igual que otros lugares, en Albino Zertuche desde años atrás hasta la fecha han utilizado el mecanismo de tocar las campanas de la iglesia cuando ocurre algo grave, para reunir rápidamente a la gente en el zócalo, a cualquier día y hora de la semana. Cualquiera puede hacerlo, porque no existe un protocolo de seguimiento.
Jesús Melchor Ruiz, un joven de 25 años, confirmó que cualquier hecho grave, como un asesinato, desencadenaría la furia por parte de la población.
La falta de confianza en la FGE, encargada de investigar delitos del fuero común, se refleja en las pocas denuncias presentadas ante la institución. En los primeros nueve meses del año en curso solo se inició una indagatoria y fue por el delito de amenazas.
Igual que en este lugar, en Jonotla la gente tampoco denuncia ante la institución encargada de la impartición de justicia. En este sitio solo van seis investigaciones en el periodo enero - septiembre: tres por homicidio doloso, dos por robo de vehículos y una por desaparición de personas.
Adultos mayores del municipio señalaron que en el pasado hubo una época difícil, porque gente de otras localidades se correteaba en sus carreteras, sin importarles la población.
Ante esto, su única salida fue organizarse con lo que tenían a la mano, con piedras, palos, machetes, para enfrentar a algunas personas que tenían relación con esa gente, golpeándola y amenazándola para irse o atenerse a las consecuencias, teniendo un resultado positivo.
En aquel momento, donde la tecnología era escasa y la delincuencia no llegaba a niveles tan extremos como ahora, aparentemente fue sencillo hacer frente a dichos grupos, recordaron algunos comerciantes ubicados en el centro.
El regidor de Gobernación Oscar Martínez Castillo reconoció que en la actualidad ha escuchado vagamente sobre unos asesinatos, ocurridos en los límites del municipio, aunque no tiene más detalles de la situación y desconoce si fueron los hechos denunciados o se trata de otros.
Desde la perspectiva del funcionario, pudo tratarse de un problema entre particulares y no como resultado de un panorama de inseguridad.
Además, como el asunto no impactó a muchas personas de Jonotla y tampoco irrumpió la tranquilidad de los habitantes, se quedó ahí, como un hecho del que solamente tienen conocimiento los ciudadanos, que lo hablan cuando salen a caminar o comprar.
No hay tanta gente que esté así drogándose, siempre hay personas que sí, inhalan de eso (drogas), pero así, que se peleen o algo por los barrios pues no, todo bien, gracias a Dios, ha habido percances, a unas personas las mataron, pero son temas personales,
dijo.
Chila de la Sal, un municipio migrante sin ninguna denuncia
Enclavado en la región sur del estado de Puebla se ubica Chila de la Sal, un municipio con apenas mil 317 habitantes, según el INEGI. Este no reportó ningún delito ante la FGE en los primeros nueve meses del año.
Sus pobladores están dedicados principalmente al trabajo de campo y reciben ayuda económica de sus familiares migrantes, quienes se fueron del país, a Estados Unidos, en busca de una mejor calidad de vida.
Gente del lugar opinó que el bajo número de la población tiene relación con la nula incidencia delictiva de este 2025, porque la gente se conoce, así que cualquier persona que llegue y parezca sospechosa, es reconocida inmediatamente.
Sin embargo, a veces los delitos se cometen por parte de los propios ciudadanos o familiares. El año pasado un hombre fue sentenciado a 10 años de prisión por violación.
De acuerdo con la FGE, viajó de Estados Unidos a Chila de la Sal para visitar a sus parientes, pero agredió a una joven, a quien había ofrecido acompañar a su casa.
La señora Félix Ricaño Vázquez compartió con este diario que en el municipio principalmente hay mujeres, adultos mayores y niños que todavía no han migrado, así que normalmente es un lugar tranquilo.
En su caso, dos de sus cuatro hijos se fueron antes de cumplir los 18 años. Ella también había ido a Estados Unidos, pero regresó para cuidar a su madre, quien padece cáncer.
Así como ella, hay otras personas que atraviesan una situación similar, así que los miembros más pequeños de los núcleos familiares se quedan hasta que están en edad de irse en busca de mejores oportunidades, porque ahí tienen muchas carencias, desde temas de infraestructura y educación hasta oportunidades laborales.
Casi todos trabajamos en el campo y si no, en lo que se pueda, de gente de limpieza (...) pero muchos se van para allá, porque tenemos que buscarle (...) de alguna u otra forma tenemos que hacerle para sobrevivir y buscar mejores condiciones de vida para toda la familia,
expresó.
Expuso que todavía se rigen mucho por los usos y costumbres. En su caso, recientemente puso una tienda de maquinitas (videojuegos) donde acuden los niños y niñas a jugar, pero solamente eso, porque no les vende alcohol, ya que considera que ese tipo de cosas pueden envolverlos fácilmente en otros vicios.
Por separado, Bianey Téllez Herreros, expresidente municipal en el periodo 2018 – 2021, dijo que julio es el mes con más afluencia, porque el 23 de ese mes se celebra la fiesta patronal de Santiago Apóstol, santo del sitio.
En consecuencia, refirió que es cuando más riñas o peleas suelen registrarse entre la gente.
Faltas administrativas también son comunes
En los municipios de Tepemaxalco y Atlequizayan se han interpuesto dos denuncias, una por despojo y la otra por daño en propiedad ajena.
Sin embargo, tanto ciudadanos como autoridades desconocen del tema, afirmando que principalmente se cometen faltas administrativas. Por ejemplo, jóvenes que pintan las paredes de las calles o algunos edificios y que son sorprendidos por las autoridades.
Gregorio Tejada Cuateco, primer comandante de Tepemaxalco, dijo que las personas en estado de ebriedad que alteran el orden público o se duermen en la calle son un fenómeno constante.
En estos casos son detenidos por la policía municipal y luego se les impone una multa o trabajo social a favor de la comunidad.
Afortunadamente nuestro plan de trabajo ha dado resultados hasta este momento. No hemos tenido incidentes así feos, solamente faltas administrativas, podemos decir que el municipio es tranquilo, las puertas están abiertas para quien quiera visitarlo,
dijo el elemento encargado de la seguridad.
La actividad en dichos lugares se acaba temprano, aproximadamente a las ocho de la noche, a partir de esa hora es raro observar gente en la calle o negocios abiertos. Esto, afirman, es prueba de la tranquilidad del sitio.
Las personas entrevistadas en los municipios incluidos en este trabajo coincidieron en que están lejos de los niveles de violencia registrados en otros puntos del estado, como la ciudad de Puebla y su zona metropolitana, donde se ha vuelto frecuente escuchar sobre hallazgos de cuerpos incluso mutilados o asaltos a mano armada en el día.
A pesar de esto, y por el panorama que cada municipio atraviesa, han tomado algunas medidas de protección, como no salir tan tarde de sus casas.
Pese a todo ello, hay una última barrera que obstaculiza la impartición de justicia en esas demarcaciones: cuando ocurre un delito, las víctimas tienen que decidir entre vencer la distancia existente (muy larga) con las oficinas de la Fiscalía General del Estado u olvidarse del asunto.
De acuerdo con sus datos, la institución cuenta con unidades de investigación del Ministerio Público en diferentes puntos del estado, como Acajete, Acateno, Acatlán de Osorio, Acatzingo, Ahuazotepec, Ajalpan, Amozoc de Mota, Altepexi, Atempan, Atencingo, Atlixco, Calpan, Chiautla de Tapia, Chietla, Chignahuapan, Ciudad Serdán, Santa María Coronango, Cuautlancingo, Cuetzalan, Esperanza.
También en Francisco Z Mena, Guadalupe Victoria, Huauchinango, Huehuetla, Huejotzingo, Izúcar de Matamoros y Juan C Bonilla.
No obstante, en aquellos municipios donde no hay, tienen que trasladarse por sus propios medios a la sede que corresponda y regresar cada que es necesario, según la investigación, convirtiéndose esta suerte de vía crucis en un impedimento para la impartición de justicia.
Los denunciantes también pueden acceder a la denuncia en línea, pero la querella debe ratificarse presencialmente, por lo que por fuerza deben desplazarse para dar continuidad a los procesos penales correspondientes, que casi siempre son extensos.
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